Cónica de una noche de fut rápido
Me había dicho que no iba a escribir, aún antes del juego. Pero sí tenía en mente una palabra mientras me calzaba mis tenis y me veía el short anaranjado (tan distinto de mi personalidad):felicidad. Egoístamente la relacionaba con un juego ganado, y al saber cómo me llegó a emocionar me dije que no entraría desde el comienzo, para no cometer errores. De todas maneras los cometí, al menos dos contrarios se filtraron por mi deficiente defensiva e impotente futbol, y al final del juego me invadió una sensación de frustración. Pero veía a todos contentos, que sí lograron, en cierto grado su felicidad. Quedó claro que habían jugado bien. De nuevo Carlos salvando el orgullo del equipo en la portería, Fer oportunamente colocado en la defensiva y también en el centro. La desición de Iván al enfrentar a los "fantásticos" también resaltó. El infatigable Alex matuvó su condición el tiempo que jugó. Y Yañez aparecía justo donde se requería para poner en jaque la portería opuesta. Sin embargo, la estocada final la dió Marco, después de que Edgar dió el último suspiro, me parece que desde media cancha, al aproximarse a la línea de gol, haciéndose espacio donde no había. Al final del juego diría que lo dejó todo en esa jugada, y ya antes había dejado energía tirada en el césped sintético al ser derribado "haciendo patitos". Así la mayoría, estaban contentos, y yo me dí cuenta de mi infantil enojo, que no era otra cosa que la negación de mi limitado futbol. Sé que extrañaré estos juegos; como se extrañaron jugadores, y se extrañaron gatilleros al frente.
De los errores se aprendé, se dice. Aunque quizá yo ya no tengo remedió. Excelente juego Enzima.
Joel Isaac Sánchez Verdín

1 Comments:
Interesante encontrarme con éstas palabras por este medio, Un saludo al escritor desde Vallarta!
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