lunes, noviembre 06, 2006

Mi perfecta obra de arte

Hoy tuve un deseo, un instante, un deseo que hacía tiempo no sentía. ¿Por qué regresa hoy? ¿Por qué Dios? Seré frío y cálido a la vez, no puedo ser todo blanco o todo negro, eso no existe. Me entró un deseo tan grande, deseos, deseos...

Cuando me veo al espejo veo a un hombre de acero, me siento orgulloso, me siento tranquilo conmigo mismo... Sé que piensas que soy vanidoso, y lo soy; como todas las personas, sólo que hay quienes tienen de qué sentirse vanidosos y hay quienes no. Así me veo, por fuera, delineado, con esas líneas y venas que se conectan en múltiples puntos, lugares ocultos bajo la ropa. Lugares que no se pueden mostrar al mundo, líneas que revelan mi verdadero yo. Líneas que se pueden descubrir, pero no mostrar...

La ropa oculta más que la piel. La ropa esconde un mapa de la más bella pieza de arte que podamos apreciar en toda nuestra vida. Es tan perfecta esta obra maestra que cada día cambia un poco; se perfecciona o se deteriora, dependiendo de la edad y de lo que hagas...

Qué maravilloso compartir esta obra maestra con una persona que también sepa apreciar el buen arte, alguien que sepa tanto apreciar y disfrutar como crear, poesía en movimiento, un lienzo de pequeñas imperfecciones perfectas que terminan en las curvas y pliegues de su piel.

Ella, con una silueta perfecta, no menos, simplemente perfecta. Una obra maestra con una dueña, y no es para menos llamarla perfecta, porque en verdad lo es. Desde la punta de sus pies, pasando por las pantorrillas torneadas que los años le han dado, esos muslos perfectos que gozan de sostener una esbelta figura, esos que viven cada vez que se mecen en un vaivén de pasión, esos de los que sólo un experto especializado en ellos puede apreciar, hacer vibrar, hacer deleitarse, estremecerse...

Hacia el norte nos aguarda un monte dulce y delicado, suave y sagrado... Es ahí donde se guardan los secretos y los tesoros y algunos recuerdos de quien algún día la amó, de quien algún día le dio todo, de quien llenó sus fantasías y deseos, de quien supo escuchar, aprender y enseñar.

La cadera, símbolo femenino por excelencia, es lo que él ve a lo lejos, no lo demás, sólo eso, la silueta, perfecta, no se requiere una ecuación para modelar esa pendiente perfecta, simplemente se necesita la perfección de una mujer para vernos opacados por tal complejidad de la belleza simple y pura, sin complicaciones, tal y como la naturaleza lo quiso...

Cintura, divide la figura humana en dos, te hace ser quien eres, te da una imagen, es el lugar perfecto para sostenerte si te vas de lado, es el lugar perfecto para sostenerte si te vas a caer, es el lugar perfecto para tomarte con mis manos, rodearte con mis brazos... El lugar perfecto para que sientas cómo los vasos capilares de mis brazos se dilatan en un día lluvioso, cómo se siente mi pulso, cálido, acelerado y calmado sólo por tí. Es el lugar perfecto para asirte con fuerza, para hacerte mía, para tomarte y nunca dejarte ir...

Pulgada a pulgada, un poco más, hasta llegar a un par de rosas tan sensibles que pueden derretirse en las manos, en los labios. Luz de un sin fin de sensaciones, canal de placeres inexplorados que van cediendo poco a poco. Que arden, que se deshacen, que resurgen...

Una espalda tan imperfecta como hermosa, y de tanto admirarla, de tanto apreciarla y saborearla, llegué a amarla, a perderme cada vez más, a perder por completo el sentido de la orientación... Ya no sabía si iba o si venía, cada minúscula desviación era una bendición... Cómo me gustaba perderme ahí, perderme y nunca salir más... Perderme para siempre, así, contigo.

El cuello, flexible y sensible, el lugar perfecto para besarte, inclusive si había más gente por ahí, lo suficientemente decente para ir al descubierto por donde tú vas, y lo suficientemente indecente para provocarte un placer que apenas comenzaba...

El rostro... El alma... La ventana del alma se erguía ahí. A través de tu rostro ví tu alma. Eso fue lo que más me gustó, tu alma... Porque con cada pequeña contracción en el rostro, sabía que algo estaba pasando, que algo cambiaba, que algo era dinámico, que algo sucedía... El rostro lo es todo. No se me escapa un instante, ni uno solo. Perfecto, así todo es perfecto...

Y cada día esa obra maestra cambia, y cada día quisiera descubrir un poco más de ella; admirarla unos segundos más, unas horas más, unos años más, toda la vida hasta que Dios me lo permita.

No he olvidado cada una de tus perfectas imperfecciones. Para mí son poesía, me llenan el alma y me devuelven la vida...

Como el poeta fiel al movimiento al cual pertenece, yo defiendo mi propio movimiento, defiendo la obra maestra que más me gusta, mi favorita, la que me llena no sólo la pupila, sino la que me llena el alma entera, porque ¿qué sería una obra maestra que fuese sólo hermosa? En cambio Tú no sólo me llenas la vista, Tú me llenas el alma, me das vida...

Esa es la pequeña gran diferencia entre alguien que te llama la atención, alguien que te gusta, y alguien a quien amas.

Los deseos de la mente no se pueden ocultar, las pasiones del alma siempre se descubren... El amor por quien amas sólo se da una vez, y es suficiente una vez para amar toda la vida sin importar todo lo que se ponga en medio.

Había olvidado lo perfecta que eres, y no me da temor decírtelo porque en verdad lo eres, eres perfecta en todos los aspectos...

El tiempo, la gente, el amor... ¿A caso el primero cambia a los otros dos? No. El tiempo es el continuo... Los otros dos sí cambian, pero no los cambia el tiempo...

Eres mi perfecta obra de arte, mi lienzo favorito. Me gusta jugar a ser pintor, a ser pintura, a ser creatividad y escultura.

Nunca te lo había dicho, pero me encanta jugar a ser artista.

No sé en qué acabe todo esto.

Un instante... Así de infinitesimal. Con eso bastó, no necesité más. Lo recuerdo como si hubiese sido hace una millonésima de segundo... Surcó el cielo, pedí un deseo... No sé si tú también lo hiciste... A mí se me cumplió...

Para Tí mi perfecta obra de arte.

Alex

1 Comments:

At martes, noviembre 07, 2006 12:57:00 a.m., Anonymous Anónimo said...

mi perfecta imperfeccion...

un deseo hecho realidad

 

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