Dama de la Noche
Dama de la noche, saca tus alas y echa a volar. Permanecimos en la oscuridad un par de noches y de meses, en los cielos permanecía el aire de quien no se iría. En el castillo nos encontramos, por azares del destino. Éramos huéspedes de aquel inmenso lugar, y sin saberlo en el mismo piso estábamos. Rondando por cuartos y cuartos, ininterminables de cosas que eran carísimas y no tenían importancia. Daban ya las 12 cuando salimos a la terraza, de la cual no pudimos escapar más. De pie estabas con la cara a la luna, esos labios delgados y hermosos, con ese andar que tanto me hace soñar. Tomaste con la mano un par de estrellas y las guardaste para tí, dijiste que serían el recuerdo ideal de aquella noche que apenas comenzaba, pero que podías compartir con alguien si tan solo se animara...
Al decir esas palabras mi corazón latió en desmedida, te tomé de la mano bailamos en la serenidad del paraje que tenía el destino deparado para nosotros... Tu vestido negro me encanta, ese que te hace ver especial, como una vampiresa, dama de la noche, a la vez tan elegante y radiante. Quien soy yo sino un fantasma en traje sastre con máscara blanca y guantes de kashmir, zapatos elegantes y una corbata ad hoc a la ocasión...
Dijiste que no te importaba, que lo que querías era divesión, que estaba bien para tí. ¿Apenas me conoces y ya querías todo? Bueno, no me puedo quejar de tener ese efecto, pero dejamos seguir la noche y bailamos y bailamos y después de un rato nos escabullimos por allí hasta otra galería donde un auto blanco lujoso para dos estaba en exhibición... Era tentador, pero más me tentaba tu silueta... Acaricié el volante, combinaba muy bien con tu figura, delgada y esbelta, por demás fina y elegante, todo lo que pudiese pedir...
La seda negra es un bonito atuendo, pero más lindo es quitártela toda de encima. Como si fuésemos los dueños de aquella mansión, nos inmiscuimos en la habitación más recóndita, aquella que estaba perfecta para la ocasión... Candelabros en el techo, decoración estilo de los años 20's y un gran espejo arriba de la cama daba con el estilo, un perfecto retoque para nuestra fascinación...
Tela negra por allí, tela negra por allá... Me deleitaba al ver cada pliegue del vestido fuera de tu cuerpo para admirar la verdadera belleza que sobrepasaba cualquiera de mis fantasías, y a decir verdad había tenido demasiadas, pero ninguna de ellas se parecía a la realidad de encontrarnos cara a cara en el sueño, de tomarnos por sorpresa el uno al otro, de encarar de frente la ilusión...
Divertida como siempre me contaste que era tu primera vez, y te dije que la mía también... Par de tontos nos creíamos porque sabíamos que los dos mentíamos, tantas veces pasamos antes con alguien más, aunque de cierta forma sí era verdad, pues era nuestra primera vez... Tan hermosa como te imaginé, me deslumbró tu belleza y poco a poco fuimos cayendo en los juegos de seducción hasta transformarnos en lo que un día soñamos...
No hubo reloj que midiera el tiempo ni suceso que importara más que esa noche contigo. Un par de meses de conocerte y ya nos pertenecíamos sin saber... Estilo único el que nos cautivo el uno del otro, si bien tu nombre peculiar y acento especial eran algo familiares para mí me sorprendió que hablaras más de 3 idiomas, era divertido hablar contigo porque nos podíamos decir tantas cosas de tantas formas...
Antes de que la última estrella de esa noche callera nos quedamos dormidos, dormidos profundamente el uno junto al otro...
Amaneció en la vida y nos vimos cara a cara de nuevo, no teníamos la ropa elegante, sólo nuestra piel para cubrirnos y unas sábanas gruesas de lujoso estilo. Tus cabellos dorados resplandecían y tu piel irradiaba luz. Ermosa te veía como una magnífica creación... Dejamos de ser una ilusión para hacernos pasión, y ese día te dije que era el primero del resto de nuestras vidas...
Y veo tu andar y te veo de par en par, cómo si fuese la primera vez, aquella en la que estábamos trabajando y de pronto entraste en el lugar, con cara de no saber ni conocer a nada ni a nadie, tan divertido fue para mí verte así y dije, nah... En ese momento el destino estaba echado, sería el comienzo de algo bello. Ese andar que ahora me acompaña lo agradezco por haberte conocido, y en verdad fue el destino, pues de no ser por aquella ocasión no nos hubiésemos siquiera enterado de la existencia del otro...
Es así como a veces un instante puede cambiar una vida, cómo una decisión puede llegar a unir a dos personas o a que éstas no se encuentren jamás... La diferencia entre vivir y vivir feliz toda la vida por un instante que pasa cuando menos lo esperas...
Fue así como nos conocimos y fue en aquella mansión que comenzó el resto de nuestras vidas... Para mí la más hermosa mujer que he conocido.
Alejandro

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