jueves, julio 27, 2006

Matar o Morir

Que fuerte y que frágil es el cuerpo humano. Nos sostiene toda nuestra vida, hace que nuestro corazón lata y lleguen nutrientes a todas nuestras células. El más fuerte sobrevive, el débil no. El astuto e inteligente gana, el torpe y mediocre se queda atrás y nunca gana. La agresividad y la pasividad están en todos los seres humanos, es solamente un estado existencial de las personas... De las creaturas que habitan este planeta.

Esta caracetrística se determina principalemnte durante la infancia cuando el cerebro de los humanos está en pleno desarrollo. Si el infante crece rodeado de amor y cariño, la persona desarrollará una mentalidad más pasiva y casi nada agresiva; la hostilidad no será una parte presente en este ser. Por el contrario, si se le cría a uno lleno de odio y violencia, el individuo lo reflejará en sus actos cotidianos siendo rudo, agresivo y violento con la gente que lo rodea.

Cabe decir que no hay una medida exacta de qué tanta argesividad es buena o mala, pues ciertamente un ser totalemnte pasivo moriría sin remedio, mientras que un ser agresivo sería peligroso para los de otras y su misma especie.

En la lucha por el poder del día a día siempre tendremos que lidiar con el más fuerte y el más débil... No en términos absolutos por supuesto, sino en términos personales, comparando a cada uno con la propia persona.

Un día se es feliz, se está tranquilo, crees que todo está bien, pero súbitamente todo cambia. Así de repente, de la nada, ya nada es igual, y no me refiero a tu perro o a que te expulsen de la escuela o que te cambies de ciudad... Nuestro cuerpo.

Tan sagrado como de nadie y sólo de nosotros mismos. En el pecado está la penitencia, pero no me refiero al pecado religioso, no, me refiero al pecado de vida, al que se está expuesto todos los días, a ese que uno se deja llevar sin saber, a la carne misma, a la trémula raíz de lo que nos compone.

Un seguno basta y sobra. Un instante que cambia una vida. No se pide que alguien te cambie la vida, no se busca y no se espera, sólo se da en la mayorías de los casos en los que los hechos acontecen por serendipia; tanto buenos como malos.

Inmaculado nadie, pues en cada ser coexisten las fuerzas oscuras y las de la luz, en cada uno se libra una batalla por encontrar la respuesta a simples interrogantes como ¿quién soy? y ¿a qué vine a este mundo? La mayoría de las personas nunca encontrarán la respuesta a sus preguntas... De hecho nadie "encuentra" las respuestas a esas preguntas, porque no se buscan, ellas llegana tí cuando estás preparado para saberlo.

Diechiocho años todavía, y me alegro. Toda una vida o media vida o un cuarto de vida, tal vez un quinto, un sexto sería mejor o tal vez un poco menos. Qué más da, igual nunca sabremos cuándo vamos a morir, hasta que nos enteramos, aunque para cuando lo hacemos ya es demasiado tarde.

Tan fuerte y tan frágil, nuestro templo y nuestra tumba, nuestra gloria y nuestra perdición. Nadie escogió, absolutamente nadie, ni siquiera nuestros padres. Intervinieron un poco, pero el resto es "ciencia", "magia", "Dios", ¿el destino acaso?

Cuando estás allá afuera lo demás no importa, realmente depende 100% de tí mismo, eres tú, sólo tú. Estás rodeado de gente, de amigos, de tu familia, gente que te quiere y gente también a quienes les enfada el hacho de tu existencia. Pero una vez afuera todo depende de tí, de nadie más.

Un reto, una aventura, una travesía, un sueño, un camino, una canción, una prueba, una expedición, un juego, una eternidad, un instante... Esto es solamente vivir.

Dá lo mejor de tí mismo, si no ganas, pierdes, si no matas, mueres, está en tí.