Arriesgar para ganar, morir un poco para amar.
Y después de tanto trabajo y tareas e investigaciones, proyectos, idiomas y demás... Después de todo eso, a veces nos acordamos de vivir. Eso me pasó a mí el día de hoy y me ha pasado durante los pasados tres semestres.
A veces cuando nos acordamos que también somos personas, que existimos, que no sólo trabajamos y hacemos proyectos, tareas, deberes, dinero, producción... Cuando recordamos que vivimos, ¿después qué?
¿Y ahora qué hago? Creo que esa es una situación dificilísima, pues al estar tanto tiempo concentrado haciendo cosas rutinarias, difíciles, tediosas, alguna que otra interesante... Finalmente cosas de la escuela y proyectos, después de todo eso recuerdo que también tenemos que vivir, porque si no vivimos, ahora, ¿entonces cuándo?
Y luego su vivimos, ¿a qué hora hacemos lo demás?
Mmmm...
Quisiera hacer otras cosas, ¿pero qué a caso no es eso lo que todos queremos? Los seres humanos rara vez estamos conformes, ¡y qué bueno! Pues si lo estuviésemos nos detendríamos y todo acabaría, no sé que pasaría, llegaríamos a un estado de satisfacción tal que no nos importaría hacer nada más. (¿a caso suena tan mal?)
Sólo recuerdo una vez haber estado completamente conforme y feliz, sólo una vez en la vida, y no fue un instante, sino un buen período de tiempo... ¿Y si quizá es eso lo que todo mundo necesita? Entonces, ¿por qué no estamos hayá afuera en esa búsqueda en vez de estar aquí tras el ordenador haciendo una tarea, trabajando, escribiendo un blog?
Tal vez por la razón de que no resulta del todo sencillo salir y buscar eso que queremos. Puede ser divertido, pero también es arriesgado y peligroso. Sé que el que no arriesga no gana, pero a veces nos dá temor arriesgar de más. Recuerdo las veces en las que he arriesgado, generalmente he ganado más de lo que arriesgué. Después de fracasar algunas veces, cuando finalmente se gana, lo que se gana es mayor a lo que se perdió las veces que se arriesgó y no se ganó.
Entonces pues creo que la única salida o respuesta a este dilema de la vida es arreisgar para ganar.
Al fin que si lo lográs estarás en un lugar privilegiado, y si no lo logras, de igual forma seguirás igual que si no lo hubieses intentado, por lo que no pierdes nada.
Es fácil decirlo, pero hacerlo cambia las cosas. ¿Qué se necesita para hacerlo? Creo que simplemente voluntad, mentalizarse, y algo como el comercial de la línea deportiva de la victoria alada, "Just do it".
Así de simple, simplemente salgamos y hagamos eso que tenemos tantas ganas de hacer. Si existe alguna barrera pues simplemente sortearla, pasarla, superarla. He hecho eso buena parte de mi vida, y en esta etapa no será la excepción, pues cuando alguien se cansa de superar las dificultades termina por estancarse en donde se haya quedado y finalmente cae en un lugar del cual ha tratado de salir, ahora irremediablemente su nueva y "estable" vida. Y digo estable, pero en verdad me refiero a "estacionaria", como un reactor donde todo ocurre tal como comenzó, no cambia nada, ya todo llegó a su equilibrio, no va ni hacia adelante ni hacia atrás. Algunos pensarían que no retroceder es bueno, y lo es, pero no avanzar es peor que retrocedes a mi parecer.
Por eso siempre hacia adelante, aunque nos duela y nos cueste levantarnos, mejor siempre tener la vista puesta más hayá, donde nuestros sueños quieran llegar.
Y hablando de sueños, vaya que he tenido unos curiosos últimamente, aunque despierto y todo es tan nublado, sólo los recuerdo fracciones de segundo antes de despertar, que extraño.
¡OMFG! Viendo mi agenda descubro que quedan exactamente 10 días de clases repartidos en tres semanas, pues hay varios asuetos...
La pregunta de siempre: ¿Y después qué?
Ojalá que se venga algo bueno, pero mejor aun, démosle hacia adelante y seguro llegaremos a donde queremos.
Ahora dormir unas horas antes del italiano.
Ci vediamo
Alex
